viernes, 27 de mayo de 2016

Sergio Pitol o el delirio de lo incierto




                                                “Estaba ciego en la lucidez pero tú has hecho girar la locura..
                                                Todo es visión, todo está libre de sentido”
                                                        Antonio Gamoneda

        Estoy en casa leyendo noticias literarias. Octubre de 2013, mientras repaso y vuelvo a repasar estas páginas. Y me entero de que en estos días se acaba de rendir un homenaje a Sergio Pitol, en Xalapa, por haber cumplido hace unos meses ochenta años. Me indican un video, lo busco. Y allí está Pitol,  sentado, ligeramente encorvado, pero sonriente. Tal como lo vi en diciembre del año pasado en Guadalajara. En la mesa de los conferenciantes, un ejemplar de Los mejores cuentos de Sergio Pitol y una rosa.

Las primeras señales que tuve de él fueron por mi amigo

martes, 3 de mayo de 2016

Réplica a los porteros del closet. Esta vez, dedicado a Alberto Fuguet, escritor chileno..

Réplica a los porteros del closet    
Clarín.com  »  Edición Sábado 06.09.2003  » 

¿QUIEN LEYO A JOSE DONOSO?
Réplica a los porteros del closet
Quien haya visto el último film de Almodóvar, Hable con ella, encontrará algunas
posibles claves de lo que quizás constituya uno de los logros del siglo veinte:
poder desenmascarar los propios sentimientos y deseos. Pero lo plantea a través
de una paradoja: las orientaciones sexuales siguen necesitando de etiquetas.
Convertir en noticia escandalosa la revelación de la supuesta homosexualidad del
escritor chileno José Donoso me sugiere que la literatura ha perdido nuevamente
la batalla (la autora se refiere a los artículos de Julio Ortega y Carlos Franz
sobre la filtración de papeles privados de Donoso, publicados el 16 de agosto en
esta sección). O en todo caso, la perdió la crítica académica, que no se cura
todavía de la herida que le infligió una de sus últimas novelas, Donde van a
morir los elefantes.

Hace un poco más de un año,

miércoles, 30 de marzo de 2016

El libro de la madre como el fantasma que no nos abandona

Termino de leer una novela que se me ha impuesto como un golpe de reflexiones ineludibles. También esto pasará, de la catalana Milena Busquets.
Leida dos veces -ningun comentario literario puede hacerse, creo, sobre una sola lectura-, su final que se nos precipita como una elegía del amor, me hace llorar.
No suelo llorar con las lecturas, recuerdo muy pocas veces -una de ellas fue La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes-, pero Milena Busquets ha logrado con sencillez y una intensidad emocional poco común, trasmitir lo que se siente cuando se pierde a la madre.
"A veces me cuento la historia que tú me contaste un día, sentada en mi cama, para consolarme de la muerte de mi padre: Erase una vez que en un lugar muy lejano, tal vez China, había un emperador poderosísimo y listo y compasivo, que un día reunió a todos los sabios del reino,

jueves, 18 de febrero de 2016

Hombre que vende castañas

    

                     


Yo crecí en una casa baja del barrio de San Cristóbal, y tenía dos abuelas. En realidad solamente una, Ángeles –yo también me llamo así de segundo nombre-; la otra era su hermana, y se llamaba Encarnación. Las dos eran andaluzas, de Granada, y apenas si bordearían los sesenta años. Pero vestidas de negro, con faldas por los tobillos, sombrero negro con tul -Ángeles - para los paseos, madrugones y misa con rosario las dos, eran para mí seres lejanos.
A ellas les debo las historias de mi infancia: los ladrones que se escondían en la fuente, las princesas que cuidaban a su padre encerradas en el palacio árabe, las canciones que más tarde encontraría en las recopilaciones de Federico García Lorca –“ese galapaguito no tiene mare…”, “por qué te bañas en el Genil, en el Genil/ porque es un río de amores lleno/ y todo lo bueno se baña allí”…
Pero también la crónica de costumbres que me llevarían a Salobreña, 

martes, 8 de septiembre de 2015

Enrique Vila-Matas y el sueño de lo no vivido



Porque Enrique Vila-Matas me enseñó que la literatura crea la realidad, pero también la desmiente, es que  reproduzco uno de los capítulos de mi libro Memorias imperfectas en que el autor de Bartleby y Cia y tantos otros libros que siempre me acompañan me ayudó a inventar la realidad.


*Sergio Pitol: el delirio de lo incierto
                                                                                        “Estaba ciego en la lucidez pero tú has hecho girar la locura..
                                                                                                Todo es visión, todo está libre de sentido”
                                                                                                                Antonio Gamoneda

                Estoy en casa leyendo noticias literarias. Octubre de 2013, mientras repaso y vuelvo a repasar estas páginas. Y me entero de que en estos días se acaba de rendir un homenaje a Sergio Pitol, en Xalapa, por haber cumplido hace unos meses ochenta años. Me indican un video, lo busco. Y allí está Pitol,  sentado, ligeramente encorvado, pero sonriente. Tal como lo vi en diciembre del año pasado en Guadalajara. En la mesa de los conferenciantes, un ejemplar de Los mejores cuentos de Sergio Pitol y una rosa.

Las primeras señales que tuve de él fueron por mi amigo José Donoso. Era su cumpleaños de setenta años en Santiago, y alguien recordó aquel capítulo de la Historia personal del boom, en el que Donoso, siempre tendiente a la exageración, adjudica el fin del boom a la Nochevieja (para nosotros “fin de año”) de 1970. En la casa de Luis Goytisolo, Julio Cortázar y Ugné, Gabriel García Márquez y su mujer, Carmen Balcells, la gran agente literaria de todos ellos.
También Jorge Herralde,  editor a quien debemos nuestras mejores lecturas, [1]en una inolvidable Noche de los Libros en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (2006)  recuerda esta noche,

sábado, 25 de julio de 2015

Inventa un cuento que te sirva de memoria

Inventa un cuento que te sirva de memoria

Nona Fernández es chilena. Actriz, directora de teatro, autora de series televisivas. Publicó su primera novela en 2002. Y sin embargo, la conozco de casualidad en la feria del libro de Buenos Aires, en 2013. Voy a una mesa redonda (o panel? Cómo se dice ahora? Importa mucho?) me compro su libro porque me llama la atención la tapa. Un dragón sobre un fondo dinámico. Y hablo con ella, y me lo firma. Es joven, nació en 1971. Lo leo en el invierno, y lo releo ahora, en este diciembre agobiante de calor. Y me fascina por segunda vez.
Porque Nona inventa una memoria sobre lo que es la memoria de todos. De todos los que hemos vivido los golpes de estado de los setenta.