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martes, 1 de enero de 2019

Un buen judío, de Carolina Esses

Editorial  Bajo la luna, Buenos Aires, 2017.

Lo primero que leemos es un poema en inglés de Wallace Stevens:  “Uno debe tener un ánimo de invierno /para considerar la escarcha y las ramas…”. Tras esto, comienza la novela y la nieve solo aparecerá en la página 123.
Pero antes, un título sin duda desafiante: esa palabra, judío, en una novela escrita por quien decide desentrañar una historia familiar. El marco es una situación habitual: un casamiento, una pareja que hace primero su ceremonia civil y luego se prepara para un festejo que se ve alterado por el aviso de que el padre del novio ha sido internado por unos dolores que supuestamente corresponden a una hernia que va a ser operada de urgencia pero sin ningún mal pronostico .
Y de aquí en más se despliegan los datos: la novia, Anita, es católica: Hernán, el novio, es el hijo de Elías Fauré, el buen judío, que ha dejado de serlo, rechazado y condenado por su entorno religioso pero también familiar, ya que se ha casado en segundas nupcias con una mujer no judía, madre de Hernán y de Martín.
Al conflicto religioso, que más que religioso es en todo caso cultural, se añade los naturales roces entre hermanos, hermanastros, medio hermanos y por supuestos, parientes políticos.

martes, 17 de abril de 2018

Un Bartleby del sur

*Un Bartleby del sur: José Bianco

“…se acostó entre un fragante desorden de junquillos, varas de nardo, fresias y espadañas.”
          José Bianco, Sombras suele vestir.


Era una noche de verano, y Natalia Kohen, la pintora y mecenas de tantos artistas, nos había invitado a su casa. Natalia vivía en la avenida Libertador, en un piso donde albergaba su colección de pintura argentina. Era mi primera visita, y aunque los invitados éramos los de siempre en los domingos de Natu Poblet, esta vez mi expectativa era distinta.
Yo vivía por entonces en el barrio de San Cristóbal, y un extraordinario colectivo, el 101, me dejaba prácticamente en la puerta de su casa. A esa hora –nochecita- pude sentarme,  y más o menos a la altura de la calle Juncal, subió un señor delgado, elegante, de unos setenta años, que con gesto adusto y voz severa le indicó a una chica que estaba sentada en los asientos delanteros, que debía dejarle el lugar. Ella obedeció al instante.

jueves, 16 de febrero de 2017

martes, 19 de julio de 2016

Homenaje a Carlos Gorostiza, hoy, 18 de julio, día en que nos deja.

Mayo de 2012

Abro un sobre que guarda un librito de tapas blancas, donde las letras azules y una ilustración que me intriga, anuncian De guerras y de amores y más abajo, Poemas 1939-y otros escritos íntimos.
Es de Carlos Gorostiza. Lo llamamos Goro y desde que lo conozco es un hombre guapo y de pelo blanco. Creo, en realidad si lo pienso, hace ya casi treinta años que lo vi por primera vez

martes, 14 de junio de 2016

Escribir con Borges




                        “Estoy ausente porque soy el narrador”
                                               El libro de las preguntas, Edmond Jabes.

Más allá de lo anecdótico, de lo que darán cuenta sin duda periodistas y quizás historiadores de la vida literaria, haber participado de la escritura junto a Borges significó para mí una experiencia reveladora. Si quiero trasmitirla a otros, lejos de la pretensión de decir algo nuevo sobre su obra, es porque creo sin lugar a dudas que la persona de un escritor es su escritura y viceversa. Nadie que no tenga grandeza en el trato cotidiano podrá decir más que lo que otros dijeron, y ningún acercamiento crítico podrá develar cuál es el lazo misterioso entre la persona y la escritura.
Borges ha contado infinitamente las mismas anécdotas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Los silencios de Victoria



           Muchas veces Victoria Ocampo confesó que era tímida. Que cuando  se enfrentaba con sus héroes literarios le faltaban las palabras , no sabía qué decirles. Como parte de su camino de aprendizaje vital que sólo terminó en su vejez, el  acercamiento a estos héroes es, seguramente, una proyección de sus  apetencias creadoras, una manera de encontrar su propia identidad. Tardía, trabajosamente, es la ley de su destino la que la llevaba a no cejar, a no entregarse. En 1934 vuelve a Europa, invitada por el Instituto Interuniversitario Italiano a un ciclo de conferencias.

domingo, 16 de marzo de 2014

Un premio merecido: "Bestias afuera", de Fabian Martinez Siccardi

Los premios literarios, lo sabemos, son complejas operaciones en las que juegan no solo los criterios de calidad sino también el marketing. El premio Clarin-Alfaguara, sin embargo, ha cumplido siempre con las expectativas de los lectores comprometidos con la innovación y la calidad. Pedro Mairal, Patricia Suárez y Raquel Robles, por citar de memoria, son una prueba de esto.
El premio 2013 correspondió a un relato de apenas 125 páginas. Apenas, cuando tengo en mi mesa de trabajo una novela que me aguarda: 957. Casi 1000. La leeré alguna vez? Y es de un autor al que admiro.
Pero este apretado relato reúne la eficacia de una prosa bella y prolija, más el tenso transcurrir de un tiempo que no sabemos adonde se dirige. Y el misterio de los personajes que rozan la perversión y la locura.
La narrativa argentina de hoy tiene exponentes de esto que yo daría en llamar "contarlo todo pero velado": es decir, da cuenta del sinsentido de una sociedad que desde hace muchos años tiene el compromiso no cumplido de explicar el por qué de la violencia y la muerte.
Martínez Siccardi ha sabido plantearlo. La respuesta la tenemos todos.