Al decir que las penas son fugaces
en tanto que la dicha persevera,
tu cara es sugestiva y hechicera
y juegan a los novios los rapaces.
Al escuchar la apología que haces
del mejor de los mundos, se creyera
que lees a Abelardo...En voz parlera
dialogas con los pájaros locuaces.
De pronto, sin que tú me lo adivines,
cual por un sortilegio se contrista
mi alma con la visión de los jardines,
mientras oigo sonar plácidamente
los trinos de tu plática optimista
y el irisado chorro de la fuente.
Ramón López Velarde
"Mucho más fácil que tu obra/ Es vender tus rarezas./ Mejor quema tus cartas, las de él, las de ella.../ Que no haya biografía, si va a ser ésa." ("Biografía", poema de D.J.Enright)
viernes, 2 de marzo de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
Los niños de Extremadura, de Rafael Alberti
Los niños de Extremadura
van descalzos.
¿Quien les robó los zapatos?
Les hiere el calor y el frío.
¿Quién les rompió los vestidos?
La lluvia
les moja el sueño y la cama.
¿Quién les derribó la casa?
No saben
los nombres de las estrellas.
¿Quien les cerró las escuelas?
Los niños de Extremadura
son serios.
¿Quién fue el ladrón de sus juegos?
(El poeta en la calle, 1935)
sábado, 25 de febrero de 2012
"Hay en la intimidad de los seres humanos...", poema de Ana Ajmatova
Hay en la intimidad de los seres humanos
una línea secreta
que ni el amor ni la pasión
pueden atravesar
aunque se fundan los labios en besos eternos
y los cuerpos permanezcan unidos mucho tiempo
no la pueden pasar
y los que intentan pasar esa línea están locos
y los que saben que no la pueden pasar
son heridos para siempre por la tristeza.
Así comprenderás por qué
mi corazón no late bajo tu mano.
una línea secreta
que ni el amor ni la pasión
pueden atravesar
aunque se fundan los labios en besos eternos
y los cuerpos permanezcan unidos mucho tiempo
no la pueden pasar
y los que intentan pasar esa línea están locos
y los que saben que no la pueden pasar
son heridos para siempre por la tristeza.
Así comprenderás por qué
mi corazón no late bajo tu mano.
La medida de un hombre, de Joan Vinyoli
La medida de un hombre.
Bien sopesado, los días
Bien sopesado, los días
de juventud valen mucho
para no concederles un alto precio.
Si fueron ricos en fuego y acción y disponibles
para todo
- una noche estrellada
no la desdeñes, no vale menos que los yermos
transitados por la muerte.
Si fuiste
fracaso, anhelo y soledad y reserva
de la chispa que enciende bosques
y no solo
proyecto avaro de ganancias
de hipócrita dominio,
sobre todo si fuiste
puro en lo puro, diré que diste
la medida de un hombre.
viernes, 17 de febrero de 2012
La libertad, de René Char
Vino por esta línea blanca que lo mismo podría significar
la salida del alba que la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas de entrañas abiertas.
Finalizaba la renuncia de rostro de cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un carnero ciego, sino la tela en que se inscribía mi soplo.
Con un paso que sólo se podía guiar mal detrás de la ausencia
vino, cisne sobre la herida, por esa línea blanca.
(Versión de Santiago González Noriega y Catalina Gallego Beuter).
la salida del alba que la palmatoria del crepúsculo.
Pasó los arenales maquinales; pasó las cimas de entrañas abiertas.
Finalizaba la renuncia de rostro de cobarde, la santidad de la mentira, el alcohol del verdugo.
Su verbo no fue un carnero ciego, sino la tela en que se inscribía mi soplo.
Con un paso que sólo se podía guiar mal detrás de la ausencia
vino, cisne sobre la herida, por esa línea blanca.
(Versión de Santiago González Noriega y Catalina Gallego Beuter).
miércoles, 8 de febrero de 2012
Escrito en un libro abandonado en un viaje
Vengo de la parte de Beja.
Voy para en medio de Lisboa.
No traigo nada y no encontrarè nada.
Tengo el cansancio anticipado de lo que no encontrarè,
y la añoranza que siento no está en el pasado ni en el futuro.
Dejo escrita en este libro la imagen de mi designio muerto:
Fui, como las hierbas, y no me arrancaron.
Fernando Pessoa
Voy para en medio de Lisboa.
No traigo nada y no encontrarè nada.
Tengo el cansancio anticipado de lo que no encontrarè,
y la añoranza que siento no está en el pasado ni en el futuro.
Dejo escrita en este libro la imagen de mi designio muerto:
Fui, como las hierbas, y no me arrancaron.
Fernando Pessoa
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