viernes, 6 de enero de 2012

Un nuevo Werther

La muerte de Heinrich von Kleist y su amante Henriette Voguel es quizás una de las más fieles encarnaciones del ideal romántico. El 20 de noviembre de 1811 la pareja llega a una posada en Potsdam, alquila dos habitaciones y al día siguiente envía cartas a Berlìn, se hacen preparar una comida para dos invitados que llegarían a la noche y se encaminan al borde del lago, con la cesta de la merienda. Un rato después se oyen dos disparos. La posadera encontró los dos cadáveres y dos pistolas. Poco después llegaron el marido de Henriette y un amigo de ambos, que es quien conservó cartas y documentos de los amantes.
Unos días antes, Henriette le había escrito esta carta a Heinrich:
"Mi Heinrich, mi dulce música, mi jardín de jacintos, mi océano de delicias, mi aurora y mi crepúsculo," y sigue la enumeraciòn hasta terminar "mi sombra al mediodía, mi fuente en el desierto, mi madre amada, mi religión, mi música interior, mi pobre Heinrich enfermo, mi dulce cordero blanco, mi puerta del cielo."

domingo, 1 de enero de 2012

Estilo de vida

La casa de Rosalía de Castro, en Padrón, muestra la entrañable relación entre poesía, naturaleza y hogar. el hogar pareciera ser también el lugar donde la identidad de la poesía se afirma y establece.
Su poesía es, qué duda cabe, un estilo de vida.




Nuevas fotos 2011








Las imágenes ayudan a recordar, luego viene la escritura.

Un año para recordar

Leo un verso de Josè Donoso, en su libro "Poemas de un novelista":
"El vértigo de no saber
que se pertenece a la historia."




Mis fotos de 2011.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El sol soberano, de Odisseus Elytis

Viento tercero
Campos de Tesalónica y montes de Moriá
què fue de los castillos conquistados què de las aldeas

Mira en el aire la media luna mira qué puedo regalar a la muchacha

El lunes crece  El martes combate
El miércoles se postra de rodillas El jueves muere

"Escribir para no morir", dice Michel Foucault

Escribir para no morir, como decìa Blanchot, o incluso quizás, hablar para no morir es una tarea sin dudas tan vieja como la palabra. Las más mortales decisiones, inevitablemente, permanecen suspendidas mientras dura un relato. Como se sabe, el discurso tiene el poder de retener la flecha, ya lanzada, en un retroceso del tiempo que es su propio espacio.

martes, 27 de diciembre de 2011

Dedicatoria, de Czeslaw Milosz

Vosotros, a quienes no pude salvar,
Escuchadme. Intentad entender estas simples
Palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.
Aquello que me fortaleció a mi, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el de una nueva.
Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.
He aquí un valle polaco de ríos anémicos.
Y un inmenso puente
Perdido en la niebla. He aquí
Una ciudad vencida,
Y el viento arrima alaridos de gaviotas
Sobre vuestra tumba.
Que clase de poesia es aquella que no salva
Naciones o pueblos? Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla ese borrachos cuyas
Gargantas serán cortadas de inmediato.
Una conferencia para señoritas.

He deseado la buena poesía sin saberlo,
He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y solo en ella, en su salvación.
Se solía esparcir mijo o alpiste sobre las tumbas
Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis
Para que nunca mas volváis.

Del poeta polaco Czeslaw Milosz, en los cien años de su nacimiento. .