viernes, 22 de noviembre de 2013

Homenaje a Alfonsina Storni a los 75 años de su muerte, el 25 de octubre de 2013








Este fue el homenaje del equipo de la Jefatura de Gabinete del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires a Alfonsina Storni. En la puerta de uno de los lugares donde vivió, Córdoba y Esmeralda.

Homenaje a Albert Camus






Estas son las escenas del Homenaje a Albert Camus en la Alianza Francesa. Diecinueve de noviembre de 2013, a pocos días de su centenario.

Una semana de muchas novedades

Homenaje a Camus, aparece mi Antología de cuento argentino, colocamos placas de homenajeen distintos   lugares de la ciudad (casa de José Bianco, redacción y talleres del diario Critica, pensión donde vivió Marcel Duchamp), se declara Personalidad Ilustre a Alberto Kipkis, creador de la red de cines Lorraine, Losuar, Loire, Lorange, cierra el homenaje a Camus con la puesta en escena de El estafo de sitio, del grupo dirigido por Soledad San Emeterio, conferencia del director del Instituto Cervantino de Varsovia en El Ateneo Grand Splendid y en la Casa Polaca.
Esto es Buenos Aires, y solo estoy mencionando aquello de lo que participé.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Hoy, las posturas de Albert Camus siguen incomodando

Este es un link interesante.
http://www.huffingtonpost.fr/2013/11/07/centenaire-albert-camus-hommage-polemique_n_4226536.html


A cien años del nacimiento de Albert Camus

Releer algunos textos de Albert Camus es ciertamente melancólico. No mejoró el mundo desde su muerte. ¿Acaso él lo pretendía? En todo caso, su apelación desesperada por la verdad y la coherencia es la manera de mostrar el camino, pero sin poder asegurar una travesía feliz. Me resulta notable que haya convivido en Paris con Hemingway, por ejemplo, alguien que defendía el derecho a la felicidad de una manera tan distinta y sin embargo con un aura de semejanza. Y que Hannah Arendt lo haya entendido. Y que su hijo diga hoy "no fue un filósofo". Pienso, ¿se ha dicho todo sobre la guerra de Argelia? Son preguntas solamente. Pero la carencia de homenajes oficiales tal vez sea una respuesta.

jueves, 22 de agosto de 2013

"La guerra nos volvió el mundo del revés", entrevista a Ana María Matute

 Entrevisté a Ana María Matute hace casi treinta años. La admiraba a partir de su novela Primera memoria, y del cuento "Pecado de omisión". Pocas escritoras tan fieles a sí misma. Pienso que hoy esta entrevista seguiría pareciéndole bien.


                A.M.MATUTE. Puedo decir que soy una parte de la literatura de mi país y que pertenezco a una generación que ha sufrido mucho y que ha tenido la experiencia más cruel de los últimos años. Fuimos sofocados y amordazados de entrada porque la censura de la posguerra fue una de las más duras y de las más fuertes. No se podía publicar un libro si no pasaba antes por una rigurosa censura anónima. No sabías por qué te censuraban un libro. Personalmente tengo la experiencia de dos libros íntegramente prohibidos. La mayoría de mis libros publicados fueron parcialmente censurados. Cuando uno piensa cuánto esfuerzo cuesta colocar una coma, un punto, una palabra aquí o aquí, que vengan estas vandálicas legiones y te arrasen y te digan esto no, es una convulsión muy grande sobre todo cuando uno nace a la literatura (como cuando uno nace a la vida). Hay que tener realmente una fe muy grande en lo que se está haciendo. La fe que sólo se tiene cuando se es joven.
                J. DELGADO. ¿Cómo era esa chica que empezaba a escribir y cómo fue que se le ocurrió escribir en un medio tan sofocante? ¿Cómo se acercó a la literatura? ¿Cuál era su fragilidad en esos momentos?
MATUTE. Siempre pienso que el escritor, como cualquier persona, pero más acusado en el escritor, tiene una gran fuerza, una gran provocación, en su infancia. Mi patria es mi infancia lo he dicho muchas veces. Creo que en cualquier escritor se pueden detectar rápidamente los pasos de ese niño que nunca llegó a crecer, de ese pequeño Peter Pan que vive con mayor o menor fuerza, mejor o peor, más o menos asfixiado dentro de un escritor. Es como un niño dentro de una enorme casa sin puertas ni ventanas, que va buscando su salida.
Algún escritor me puede reprochar lo que yo debo decir, pero en general no me lo ha negado casi nunca y es que la mayoría de los escritores somos, en el fondo, un poquito tarados. No lo tomen como cosa peyorativa. Ser tarado es muy positivo. Ser tarado ante la violencia, ser tarado ante el egoísmo, ser invalido ante la soberbia no está tan mal, ¿no?. Hay otras taras que yo me callo pero que están en la mente de todos: una incapacidad quizás para la parte práctica de la vida, una incapacidad para afrontar ciertas cosas que a uno le vienen como un aluvión. El escritor es como un personaje de un libro mío que veía el mundo con los ojos en las sienes y no lo veía cuando venía de frente. Sin embargo, con los ojos en las sienes se captan muchas cosas: es ver lo que los demás no ven y n o ver lo que los demás ven, pero lo que se ve con los ojos en las sienes puede producir muchas buenas reacciones y puede ser bastante positivo.

sábado, 29 de junio de 2013

Los perros y la Revolución

Sorprende, en la novela "El hombre que amaba a los perros", del cubano Leonardo Padura, el rol que asigna  en la trama a estos animales. Es Maya, la perra de Trotsky, Churro, el perro de Ramon Mercader, los galgos Ix y Dax, cuando Mercader se presenta con nombre falso. Los perros, son, pienso, la manera de mostrar una cierta ternura escondida en estos varones que no vacilan en matar.
La novela de Padura es un fascinante análisis histórico de la Revolucion Rusa, pero tambien refleja la evolucion hacia la decadencia de la Revolución Cubana. Aprovecho para decir que no me gustan las criticas vulgares hacia Cuba. A qué llamo vulgares? A las que ignoran los procesos por los que atravesó Cuba desde 1898, a las que ignoran la injusticia del bloqueo norteamericano, pero tambié n a las que no asumen que la URSS se valio de la debilidad de la isla para usarla como pica de lanza contra el imperialismo.
Padura es un gran  novelista, sabe contar, armar tramas, delinear climas. Y tiene la gran virtud del novelista que arma historias con la historia : el lector termina no sabiendo bien qué es lo que ha salido de la imaginaión del autor y qué no.
Leyendo la entrevista de Juan Cruz a Antonio Muñoz Molina,
 (ADN, 28/6/13) vemos un ideario comun: compromiso de dos hombres totales, novelistas antes que nada. Los dos (los tres, porque Juan Cruz también ha escrito sobre su tiempo desde la ficción) saben que vivir a espaldas de ciertos procesos históricos les impediría realizarse desde su conciencia. Esta es una elección, sin duda, pero la novela, esa gran construcción burguesa, arrastra casi siempre los datos de una realidad sociohistorica que no se puede eludir.
Recomiendo la lectura de "El hombre que amaba a los perros". Con un libro de historia al lado, para no perder nada de la densidad  del siglo XX.
Y anoto esta frase "... Un hombre apenas armado con su fe encuentra un pedazo de roca y se lo lleva a los labios."